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La revolución marcha a paso neoliberal


José Rafael López Padrino


El gobierno del tte coronel nos muestra una nueva faceta de su política económica neoliberal. No ha bastado con la precarización laboral, la congelación de sueldos y salarios, un endeudamiento externo irresponsable, la puesta en marcha de una política monetarista, la implementación de una economía de puertos, el alza en las tasas de los intereses bancarios, la aprobación de leyes y reglamentos en favor del capital transnacional, el pago de una deuda ilegítimamente contraída, etc. Pero además, se ha dado a la tarea de una sistemática desnacionalización y desmantelamiento operativo de PDVSA, contraviniendo de esta manera su manoseada promesa electoral del 1998.

De espalda a su discurso pirotécnico para las masas, el régimen se ha comprometido en garantizar al imperio el suministro incondicional de petróleo a largo plazo, a cambio de que las empresas norteamericanas asuman la inversión y la operación de plantas y yacimientos venezolanos (joint venture), actividades las cuales venia realizando PDVSA. Este perverso plan neoliberal, contempla la entrega de áreas de explotación en bloques para tratar de complacer los apetitos de las más importantes empresas petroleras transnacionales (Hess, Chevron-Texaco, Repsol, Statoil, Totalfinaelf, Koch, entre otras). Una de estas zonas a dar en concesión seria la zona de Tomoporo, la cual representa un gran campo que ocupa buena parte del sur del lago de Maracaibo, tanto en tierra como en el mar y que puede producir entre 480.000 y 500.000 barriles diarios. Esto permitirá aumentar la producción petrolera con un destino único, exclusivo y garantizado: los Estados Unidos. ¿DONDE QUEDA LA RETORICA ANTI-IMPERIALISTA Y ANTIGLOBALIZANTE DEL tte coronel?

Pero además, el régimen ha puesto en marcha las empresas mixtas (Art. 303 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela), la nueva formula bolivariana de darle continuidad a la apertura petrolera del pasado. Todo ello bajo el falaz argumento de que la constitución de las mismas será muy beneficiosa para el país. Nada más incierto, habida cuenta que ahora con dichas empresas mixtas el Estado venezolano está perdiendo 40% de su soberanía petrolera, y está entregando ilegítimamente casi la mitad de nuestro patrimonio económico, proceso realizado bajo la forma de acciones endosables, transmisibles y de larga duración a unos empresarios privados que desde ahora pasan a ser condueños absolutos de esa porción de acciones entregadas en sus manos. Pero lo mas grave ha sido que el propio tte coronel y su combo de aplaudidores de oficio han reivindicado esta vulgar entrega de nuestro patrimonio nacional como un acto patriótico de verdadera nacionalización de la empresa petrolera. A todas luces lo que perversamente ha hecho el régimen es ceder en propiedad privada lo que el Art. 302 tiene reservado como propiedad íntegra y exclusiva de la nación sobre todo lo que se encuentra en su subsuelo.


Estas nuevas medidas en su conjunto conducen al retorno a la Venezuela rentista, equivalente a volver al cobro único y simple de impuestos y regalías que imperaba antes de la nacionalización y olvidarse de PDVSA como empresa petrolera nacional con sus innovaciones y desarrollos tecnológicos ahora inexistentes. Es la sustitución de la PDVSA del pasado (con sus graves deficiencias y limitaciones) por una empresa hasta más pequeña que la desaparecida Corporación Venezolana del Petróleo (CVP). Este plan confirma que la destrucción de PDVSA y el desmontaje de la nacionalización de la industria petrolera ha sido un proceso cuidadosamente planificado en sintonía con los poderosos intereses de las transnacionales petroleras. Ello explica la conducta ambivalente del gobierno de los Estados Unidos, presidido por Mr. Petróleo Bush, en relación a la crisis venezolana. Se reedita la política de Nixon: Business as usual y sobre esta premisa avanza la robolución.

Photo Credit: Licensed under Creative Commons by Fd

Cínicos, farsantes y maniqueos


José Rafael López Padrino

Las medidas cautelares dictadas por los tribunales de EE UU, Inglaterra y Holanda a favor de la transnacional Exxon-Mobil fueron posible gracias a la existencia de la cláusula del arbitraje internacional contemplada en los contratos de servicio de la apertura petrolera aprobados durante el segundo gobierno de Rafael Caldera. En dichos contratos se cedió la soberanía jurídica del país, al establecer que cualquier diferencia seria resuelta en tribunales internacionales. Este adefesio jurídico fue legitimado tiempo después por la Asamblea Nacional Constituyente gracias al voto mayoritario chavista (Carta Magna 1999).

Que los gobiernos del pasado lo haya hecho, es perfectamente explicable, ya que la misma respondía a la política petrolera de los adecos y los copeyanos. Sin embargo, ¿cómo explicar, que a lo largo de más de 9 años de Gobierno, los dirigentes revolucionarios y patriotas del régimen, de la Asamblea Nacional, de PDVSA, no hayan denunciado y enmendado semejante situación, que atenta contra los intereses de la nación? Pero más grave aún ha resultado que el propio tte coronel ha convalidado dicha cláusula al firmar leyes y contratos en los que el gobierno venezolano acepta someterse a la jurisdicción de tribunales extranjeros (Ley de Protección de Inversiones, 3-10-99; contrato de emisión de bonos de la deuda, 21-4-05).

Indiscutiblemente en el país no se ha dado ningún cambio del bloque histórico en el poder, sino simplemente un cambio de actores quienes esconden su verdadero rostro detrás del icono bolivariano. Obviamente hay una culpabilidad compartida entre los gobiernos punto fijistas y la robolución bonita por haber incluido, refrendado y alcahueteado la cláusula que permite el sometimiento a la jurisdicción de tribunales o árbitros internacionales de los contratos de interés público.

Pero además los caraduras del régimen han pretendido transformar este incidente comercial entre PDVSA- Exxon-Mobil, en una nueva epopeya por la defensa de la patria y su soberanía. Recordemos que la bota militar en más de una oportunidad se ha cobijado con la bandera nacional y el patriotismo para superar coyunturas políticas adversas. Así, el inquilino de Miraflores en un arranque de patrioterismo cursi, amenazó de no enviarle ni una gota de crudo a los Estados Unidos si Exxon-Mobil persistía en su guerra económica. Los activos de PDVSA fueron congelados por la imperial petrolera y sin embargo el crudo siguió fluyendo a las puertos norteamericanos.

Las amenazas del Mariscal de la Faja nos trascendieron mas allá de las primeras páginas de los diarios nacionales. El mismo tuvo de retractase en medio de un laberinto lingüístico al afirmar que al margen de la agresión de la Exxon-Mobil, Venezuela seguiría siendo un seguro suplidor petróleo a los EEUU. Casi al unísono su embajador en USA, Bernardo Álvarez le enviaba una sumisa carta al Senador Richard Lugar del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, solicitándole sus buenos oficios para solventar la querella legal entre PDVSA y la Exxon-Mobil, desmintiendo así la versión de una supuesta agresión imperialista contra la patria.

Y si por ello fuera poco el Ministro Ramírez ratificaba la mejor disposición de PDVSA para ventilar amigablemente el impasse con la Exxon-Mobil. Como dato curioso esta misma compañía (Exxon-Mobil) la que hoy sataniza el régimen, fue la empresa que bajo el disfraz de los contratos de Asistencia Técnica envío sus técnicos para recuperar totalmente las operaciones de producción en la refinería de Amuay a raíz del paro petrolero (Emma Brossard, El Nacional 24/4/03).

En fin puro doble discurso, uno radical e incendiario para el público de galería en busca del apoyo popular; y otro complaciente, rastrero frente al gran capital para preservar sus negocios. Son los ya conocidos encantadores de serpientes del pasado pero remozados con la careta bolivariana. El tte coronel sabe perfectamente que sin los dólares del imperio, no puede alimentar su robolución y su proyecto bonapartista.


Photo: Karl Marx, The Eighteenth Brumaire of Louis Napoleon publication in Die Revolution, 1852. This image is in the public domain because its copyright has expired.

El imperio como socio



José Rafael López Padrino


La decisión judicial de tribunales británicos, estadounidenses y holandeses, de congelar activos de Petróleos de Venezuela (PDVSA) en sus respectivos países, como parte de una demanda entablada por la transnacional Exxon-Mobil, ha reanimado el ya moribundo y escuálido discurso anti-imperialista del régimen. Conocida la noticia los mujiquitas del oficialismo han respondido enarbolado las banderas de la plena soberanía petrolera y de la absoluta independencia del Estado venezolano en fiel cumplimiento de las ordenes del líder.

Pero hagamos algo de historia en cuanto a la apertura petrolera y la creación a posteriori de las empresas Mixtas que han sido el punto de partida de la presente diatriba judicial. La apertura petrolera (Convenios Operativos, Asociaciones Estratégicas y Outsourcing firmados con el capital internacional y criollo), fue la política del Estado capitalista venezolano que sustituyó a la nacionalización, a partir de la década de los 90.

Significó la privatización de hecho del sector petrolero, que en 1975 había sido formalmente nacionalizada. Fue el retorno al país de las compañías petroleras extranjeras, como lo había anticipado Juan Pablo Pérez Alfonso. Sin embargo, en el año 2006 el régimen se encargó de bolivarianizar la apertura petrolera mediante la aprobación del Contrato Marco para las Empresas Mixtas, por parte de la Asamblea Nacional. Mediante estas nuevas formas de negocio las transnacionales se convirtieron en socio propietario del 49% del sector petrolero, con derecho a percibir hasta un 66,67% del valor del mercado del petróleo producido. Mediante la constitución de estas empresas el capital privado multinacional consolido su condición de propietario de los recursos naturales de carácter estratégicos, dando inicio a un nuevo modelo de recolonización por parte de las multinacionales en nuestro país.

La formación de estas empresas, aunado al otorgamiento de la Plataforma Deltana a Chevron Texaco y Statoil, la entrega de la Planta de Olefinas a EXXON, el desmantelamiento científico de INTEVEP, y por lo tanto imposibilitando cualquier desarrollo tecnológico nacional, la paralización de BITOR y por ende el cese de la producción de la Orimulsión constituyen algunas de las muchas medidas antinacionales implementadas por el régimen. Esto sin olvidar el acuerdo firmado con el Freemarket Petroleum, destinado al suministro de petróleo a la reserva estratégica de los Estado Unidos. En resumen, pura soberanía de pacotilla.

Producto de la política petrolera mal llamada soberana y revolucionaria (2006), el gobierno venezolano, y cuatro compañías –la francesa Total, la noruega Statoil, la estadounidense Chevron y la británica British Petroleum (BP) aceptaron que PDVSA se convirtiera en accionista mayoritario de la empresas mixtas que operan en la faja petrolera del Orinoco. Sin embargo Conoco-Phillips y Exxon-Mobil optaron por abandonar los contratos en lugar de seguir como socios minoritarios, retirándose de la región del Orinoco, aunque siguen operando en otras regiones del país. Ambas empresas iniciaron acciones de arbitraje en el Banco Mundial en busca de una mayor indemnización que la ofertada por el Estado Venezolano.

Esta acción de arbitraje (disputa sobre el valor de los activos) es lo que ha conllevado al dictamen de la orden de congelación de los $12 mil millones de bienes solicitada por Exxon-Mobil. Constituye un procedimiento judicial, de carácter provisional, entre dos socios que no han coincidido en el justiprecio de unos bienes (pago de bienes, no expropiación). Es el resultado de la puesta en práctica de la cláusula de arbitraje contemplada y aceptada entre las partes (Transnacional-Estado venezolano), mediante la cual Venezuela abdica su soberanía para someterse a las decisiones de tribunales extranjeros, en este caso, tribunales de arbitraje. Por lo tanto, no se trata de una acción perversa del Imperio, la CIA, los lacayos de Mr. Danger, etc., en contra la robolución bonita como se pretende hacer ver, son simples disputas entre socios comerciales.

Esta medida judicial en contra de la estatal petrolera le viene como anillo al dedo al tte coronel para alimentar su retórica anti-imperialista, cuando se muestra agobiado por la ineficiencia, la incapacidad y la corrupción de su gobierno, la inseguridad, la escasez de alimentos, la inflación, el colapso del sistema medico asistencial, entre muchos otros, que vivimos los venezolanos. El régimen afronta su peor crisis de gobernalibilidad en estos nueve años de (des)gobierno y de allí su urgencia en la búsqueda de un enemigo externo llámese Uribe, Bush, o Exxon-Mobil.

La simulación ideológica como arma política


José Rafael López Padrino

El tte coronel ha proseguido con su perorata sobre el carácter socialista y antiimperialista de su proyecto político. Sin embargo su Socialismo del siglo XXI apunta más bien hacia un vulgar y perverso capitalismo de estado, el cual fomenta e impulsa mediante la profundización de las relaciones de producción capitalista. Ello no es sorprendente dado carácter de clase del régimen (burgués, pequeño burgués) y de los visos bonapartista y populistas que corren en su seno por razones históricas.

A pesar de proclamarse socialista, este proceso ha permitido el afianzamiento de la explotación capitalista mediante el desarrollo de políticas económicas orientadas a favorecer al gran capital transnacional y financiero y a través de la imposición de una desregulación laboral (cooperativas, misiones y empresas de cogestión) que han depredado el salario real y desmejorado las condiciones socio-económicas de los trabajadores. Además, ha institucionalizado la colaboración de clases (corporativismo burgués), subordinando los sindicatos al estado capitalista, obligándolos a renunciar a su independencia política, así como a sus conquistas laborales (discusión de la contratación colectiva, etc.). Esto ultimo no refleja otra cosa que la visión

En cuanto a su antiimperialismo, el régimen enfrenta declarativamente al imperio norteamericano personificado en Mr. Danger Bush, pero por otro lado establece alianzas privatizadoras con el capital transnacional gaso-petrolero a través de concesiones y mediante la conformación de empresas mixtas (transnacionales-PDVSA) comprometiendo nuestra soberanía. Recordemos que el gobierno nacional entregó durante un acto patriótico, socialista y revolucionario la exploración y la explotación del gas de la Plataforma Deltana a las empresas: Chevron-Texaco, British Petroleum (BP), Exxon-Mobil, Statoil por el lapso de 30 años (Palacio de Miraflores, 2004). Igualmente adjudicó tiempo después a la Chevron-Texaco y a la Gazprom, los derechos de exploración y explotación de gas natural en el Golfo de Venezuela por un período de 30 años (2005).

Además, a través de las empresas mixtas (continuidad de la apertura petrolera pero con franela y boina roja), el tte coronel convirtió a las empresas multinacionales, que eran simplemente prestadoras de servicios al Estado venezolano, en copropietarias de nuestro petróleo mediante contratos que le garantizan tal participación accionaria por el lapso de 30 años (2007). Todo esto sin pasar por alto el millón quinientos mil barriles de crudo que diariamente bombea el Estado venezolano a fin de mantener a flote la economía del Tío Sam, así como sus desventuras militares en Irak, Afganistán. ¿De cuál anti-imperialismo puede hablar el tte coronel y sus mujiquitas aplaudidores de oficio?

Este es el autentico rostro del socialismo del siglo XXI cuyo sustento ideológico no tienen nada de socialista y que carece del más elemental signo anti-imperialista. El tte coronel ondea las banderas del socialismo como maquillaje barato en su intento de darle continuidad al viejo proyecto de dominación explotador y excluyente pero con ropaje bolivariano. El Socialismo y anti-imperialismo del tte coronel y su proyecto es quizás el mejor ejemplo de lo que podríamos llamar La simulación ideológica como excusa en la contienda política.