¿Rectificaciones o reacomodos oportunistas?



por José Rafael López Padrino

Las contramarchas y retrocesos del régimen en la imposición de su proyecto militarista no son nada nuevo. Constituyen tácticas alternativas, desplegadas cada vez que las circunstancias políticas no son las más favorables y las alternativas planteadas no permiten alcanzar los objetivos trazados. Las últimas acciones del tte coronel evidencian una retirada coyuntural dada la pérdida de su popularidad, y el fracaso político y organizativo del PSUV en un escenario pre-electoral.

Ejemplos de estos retrocesos tácticos han sido el currículo bolivariano, la reforma del sistema de ingreso a las universidades, y la Ley de pesca, todos ellos en estado de hibernación hasta nuevo aviso. La suspensión de la represión policíaco-militar en contra de los trabajadores de SIDOR, cuya reculada condujo a la nacionalización de la empresa SIDOR que estaba en manos de la transnacional ítalo-argentina Ternium. Igualmente la suspensión de la decisión de Venezolana de Televisión de cobrar por la retransmisión de sus contenidos, así como la anulación de la rebaja de las tarifas del transporte público. Y más recientemente la derogación de la Ley del Sistema Nacional de Inteligencia y Contrainteligencia, mejor conocida coma la Ley Sapo. Obviamente, nadie se cree que tales retrocesos respondan al talante democrático del líder, comandante y presidente frente a las críticas recibidas y mucho menos a su capacidad y sabiduría, como lo afirmó recientemente uno de los actores de la masacre del Amparo, el hoy flamante Ministro del Interior Rodríguez Chacín.

Ahora ¿A que responde la derogación o suspensión de todas estas leyes y decretos? Son múltiples los factores, no necesariamente excluyentes, que han forzado estos mea culpa del bufón de Sabaneta. Primeramente, reflejan el debilitamiento político del susodicho para imponer unilateralmente su agenda autoritaria. Segundo, demuestran la importancia de la protesta popular en todas sus formas, como arma de lucha frente las medidas totalitarias del proyecto verde oliva, con bota y pistola. Tercero responden a un reacomodo oportunista del tte coronel ante un panorama electoral el cual no es el más promisor para él ni para sus pretensiones hegemónicas. Suficientes problemas ya agobian a su ineficiente administración (inflación galopante, escasez de alimentos y medicinas, desempleo, falta de seguridad personal, corrupción voraz, crisis médico-asistencial y educativa, etc.) para ahora imponer nuevas leyes y decretos antipopulares que puedan agravar aún más las perspectivas frente a la próxima consulta electoral. El tte coronel y los amanuenses del PSUV saben ciertamente, que una derrota en las próximas elecciones sería un cataclismo nacional e internacional para su proyecto socialmilitarista. Derrota que podría tener una gran incidencia en las elecciones parlamentarias del año 2009, y obviamente en las elecciones presidenciales del 2012.

En resumen, el régimen ha apelado a un repliegue táctico por ahora debido al agotamiento y comportamiento errático que acusa el proyecto cuartelario del tte coronel, y porque la protesta popular de calle ha sido ruidosa. No se trata de un cambio de rumbo y por ello no seria nada extraño que ante un hipotético triunfo electoral del oficialismo en el proceso eleccionario para elegir los Alcaldes y los Gobernadores, el régimen replantease a corto plazo la derrotada reforma constitucional del pasado 2D. Prueba anticipada de ello han sido las sumisas declaraciones de William Lara al confesar paladinamente que después de los comicios de Noviembre, replantearán el proyecto de reforma constitucional, con especial énfasis en el tema de la reelección indefinida del inquilino de Miraflores.

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